Internet una esperanza para la crisis
En estos convulsos tiempos de crisis, donde todo el mundo ejerce de pitoniso intentando adivinar la llegada de la tan ansiada recuperación, Internet sigue creciendo, generando tendencias y oportunidades. Tal vez no sea una casualidad lo de que los chinos insistan en que el término crisis significa oportunidad (representan este concepto con dos ideogramas, el carácter “wei” que significa peligro, y el character “ji” que implica oportunidad). Internet es un océano heterogéneo compuesto de empresas de todos los tamaños, emprendedores, y sobre todo clientes potenciales. Un océano al que la crisis crediticia también está golpeando en forma de disminución de la disponibilidad de recursos financieros para nuevos proyectos, pero al que en otros aspectos parecer irle mucho mejor que a sus “antepasados” analógicos.
Winston Churchill sostenía que: “los pesimistas ven dificultades en cada oportunidad, mientras que los optimistas ven oportunidades en cada dificultad”. La genética (o la inconsciencia) me ha hecho optimista por naturaleza, así que aprovecharé este post para enumerar las grandes ventajas que Internet da a aquellas mentes inquietas que deciden navegar buscando rutas comerciales, en lugar de dejarse llevar al pairo.
Veamos un ejemplo: la globalización y la posibilidad de acceder al mercado mundial desde casa, ya están permitiendo que usuarios europeos compren productos tecnológicos en Estados Unidos aprovechando las ventajas cambiarías del euro, y ahorrándose de este modo hasta un 25% del precio. Y hablamos de usuarios normales como tu y yo, no de grandes empresarios.
Y si lo que quieres es vender en vez de comprar, las cosas van igual de bien. Puede parecer que el telecomercio es algo que no termina de despegar (una idea errónea marcada sin duda por la poca confianza que aún se tiene en la seguridad de las transacciones económicas a través de la red) pero el éxito de E-bay y la proliferación de divisiones “digitales” de la mayoría de los comercios tradicionales, han hecho que en España (según el informe sobre comercio electrónico 2008 elaborado por la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones), el comercio electrónico durante el cuarto trimestre de 2008 alcanzase un volumen de negocio de 1.248,7 millones de euros, un 22% más que en el mismo trimestre de 2007. Si una futura red de vehículos de transporte limpios consiguieran reducir el precio del transporte (el gran inconveniente a nivel de gastos), el aumento venidero en las ventas a través de Internet será estratosférico.
Y no hace falta vender objetos físicos, en el sector servicios las cosas también funcionan. Un caso claro de éxito es el del turismo, donde al calor de las compañías low cost han proliferado multitud de portales que analizan y rastrean el mercado buscando ofertas imposibles de igualar desde las clásicas agencias de viajes. De hecho, los datos señalan que el crecimiento de ventas en este sector durante el 2007 fue del 40%, y para el 2008 (a pesar de la crisis) se esperaba crecer otro 30%.
Pero volvamos a la crisis con mayúsculas. Uno de los sectores a los que la economía ha golpeado con más virulencia en nuestro país ha sido el inmobiliario. Por si no fuera poco problema enfrentarse a la crisis financiera, el estallido de la burbuja inmobiliaria en España terminó llevándose por delante a miles de pequeñas agencias, que habían brotado como champiñones gracias al rápido beneficio especulativo de los años de vacas gordas. ¿Pero donde han terminado todos aquellos pisos en venta que inundan de carteles nuestros paisajes urbanos? La red tiene la respuesta.
La conocida web Idealista.com, logró en pleno estallido de la burbuja, un incremento de casi el 50% en el número de usuarios únicos desde octubre de 2007 hasta el mismo mes de 2008. Gracias a esta y otras página similares, uno puede acceder desde casa cómodamente a viviendas repartidas por todo el país. Todo ilustrado convenientemente con mapas de acceso, información importante mostrada de forma ordenada, y sobre todo fotografías. Y si el número de compradores desciende – como es el caso – uno siempre puede vivir de los vendedores, que en este momento son legión.
Si encuentras el piso de tus suelos, ciertamente Internet tiene poco que hacer a la hora de que el banco de tu elección te conceda la necesaria hipoteca, aunque podrás analizar y comparar mediante emuladores, las condiciones ofrecidas por cada entidad bancaria. No obstante, la crisis – que es la madre de las ideas innovadoras – ya ha empujado a algunas inmobiliarias a ofrecer permutas de pisos. ¿Funcionará la idea?
Y si lo que pasa es que el número de parados sube como la espuma, pues siempre aparecerá un ciber-emprendedor que trate de aprovechar el filón creando portales especializados. Este es el caso de empleosenior.org, una web especializada en los mayores de 45 años, uno de los segmentos de población que tradicionalmente más sufre a la hora de recolocarse.
¿De donde sale el dinero que mantiene a todas estas webs que ofrecen servicios mayoritariamente gratuitos? Pues de la publicidad, una vez que tu estrategia consigue atraer tráfico los anunciantes se dejarán querer. De hecho, la empresas han encontrado en Internet el medio ideal para llegar a sus consumidores. Esta tendencia ya es claramente visible en Estados Unidos, y como siempre… terminará por implantarse en el resto de occidente.
Anunciarse en Internet no solo es más barato, sino que además permite acceder con más exactitud al segmento de la población al que se dirige el producto. Y los resultados también son más ordinales, ahí están los logs que cuentan los clics o las páginas mostradas por campaña, nada de estimaciones basadas en la extrapolación de muestras menores como pasa en TV. Como todos sabemos, en esto de monetizar publicidad la gran potencia global es Google, pero hay cientos de empresas pequeñas con pocos medios y mucho talento, que han encontrado en el marketing viral un método para llegar a todas partes. Que se lo pregunten a Tiempo BBDO, los creadores del recordado Amo a Laura.
Pero sin duda alguna el punto más interesante a la hora de enfrentarse a la crisis desde las trincheras cibernéticas viene de mano del teletrabajo. A finales del año pasado ya me preguntaba en mi blog si la crisis económica no aceleraría entre las empresas, la adopción de esta técnica de empleo. La situación parece ideal, tenemos potentes conexiones de red a buen precio, los ordenadores también están más baratos que nunca, y existe una consciencia global contraria a los desplazamientos superfluos para ahorrar combustible contaminante y evitarnos los estresantes atascos. Así que si la empresa – por un lado – se ahorra el alquiler de grandes oficinas que den cobijo a todo su cuerpo administrativo, y además el trabajador es capaz de regular sus horarios sin la implacable figura del tiránico ¿por qué no hacerlo desde casa?
Algunos – entre los que me incluyo – creemos que sería bastante aburrido trabajar desde casa, ya que el español medio es habitualmente un tipo sociable que necesita de tanto en tanto poder tomarse un descansito para cambiar impresiones “en persona” con los compañeros. Pero no hay problema, para eso están los telecentros, la gran oportunidad para los freelance y autónomos que desean compartir los gastos del alquiler de la oficina, telecomunicaciones, papel, asesoría, contabilidad, servicios de limpieza, etc. Una solución más económica (y más amigable por aquello de evitar la soledad) que la quedarse en casa.
Y para los músicos noveles, Internet también supone una vía de acceso directa hacia a la fama que en ocasiones logra saltarse a los indeseados intermediarios. Al igual que en los casos de éxito del marketing viral, Internet puede hacer que el talento llegue a todas partes a traés de las cadenas de e-mail (la versión moderna del boca a boca) en un visto y no visto. Ahora que las discográficas, inmersas en su propia crisis, andan buscando un nuevo modelo de negocio (¿Spotify?), algunos artistas hartos de esperar la llamada que no llega, buscan alcanzar el éxito primero en internet, para luego poder saltar a los medios tradicionales. Este fue el caso del Koala y su Opá pero también de los Artic Monkeys, que triunfaron primero en la red donde distribuían gratis su música, hasta que una discográfica les fichó y vendieron 360.000 copias de su primer disco en una semana.
Los medios tradicionales como periódicos, revistas y emisoras de TV (los que más sufren la crisis por la antes mencionada huída de los anunciantes, y por la incapacidad de competir frente a opciones digitales gratuitas) comienzan a posar su vista en la red en busca de nuevos talentos e ideas. De hecho, constantemente vemos a bloggers fichar por periódicos digitales, y hace bien poco Microsiervos (el blog más visitado de España) sorprendió a todos anunciando su alianza con G y J, el grupo que gestiona la publicidad de revistas tan sonadas como Muy Interesante, Geo, Quo, Ser Padres, etc. En televisión pasa tres cuartas partes de lo mismo, Muchachada Nui reconoce abiertamente que Internet les ha hecho famosos, y recientemente hemos podido ver como el exitoso videoblog Que vida más triste, saltó ala Sexta de TV tras triunfar en la red.
El mundo atraviesa una fase convulsa de cambios constantes, y los más preparados ya han tomado posiciones en la red de cara a la próxima revolución. ¿Piensas quedarte fuera? ¡Tu mismo! Un consejo, si piensas iniciar un negocio en la red, pero no tienes muy claro por donde empezar, vente al Foro Internet Meeting Point el próximo mes de junio y escucha las ideas de los que saben de esto. Será un magnífico punto de partida.
- Miguel Artime (Maikelnai`s Blog) participará como ponente en Foro Internet Meeting Point -






























