Ricardo Galli, Menéame: “Es una incoherencia brutal que un Gobierno que ataca a internet reparta ordenadores a los niños”
“González-Sinde viene de un ‘lobby’ que trata a los ciudadanos de delincuentes. Eso es alarmante”
Ricardo Galli desconfía de la nueva ministra de Cultura y no se anda con rodeos a la hora de afirmar que no espera nada de su labor. Directo, con las ideas claras y emprendedor, este argentino doctor en Informática, profesor de la Universitat de Illes Balears y desarrollador de software libre es conocido por ser el fundador, junto a Benjamín Villoslada, de Menéame. Este sitio web consiste en promocionar noticias y opiniones a través de los votos de los usuarios. A través de un mecanismo simple, el portal recibe miles de visitas y ha logrado situarse entre los primeros medios digitales de España. El viernes 19 de junio Galli estará en la mesa redonda ‘¿Para qué sirven las redes sociales?’, en el Foro Internet Meeting Point que tendrá lugar en Gijón.
¿Cuál fue la inspiración de Menéame?
Salió al ver el éxito de Digg, la versión norteamericana. En 2005 me pregunté por qué no había nada parecido en español y era porque no era un software libre. Así que me dediqué a crearlo y a programarlo.
¿De dónde viene el nombre?
Hay varias razones. La primera es una cuestión histórica: en 1999 coordiné un proyecto europeo sobre cómo intercambiar noticias entre periódicos pequeños de forma barata cuyo acrónimo era MNM. Al hacer el papeleo burocrático, siempre decíamos: “Venimos por el proyecto MNM, como menéame, pero sin vocales”. Además, queríamos un nombre informal y provocador. Y como en aquella época a todo le ponían ‘Beta’, nos decidimos por ‘Menéame Peta’.
En el mercado hispanoamericano, ha habido proyectos similares al suyo que no han logrado el mismo éxito, ¿cuáles son las claves de su fama?
La primera es que fue el primero en español y el primero que libera un software sienta algo así como un principio de autoridad. Otro aspecto es que trabajamos mucho en su gestión. En Menéame todo es público y compartido y eso genera muchos problemas. Invertimos mucho esfuerzo en ese sentido desde el primer día. Creo que en eso es en lo que han fallado otros.
La contratación de publicidad ha sido uno de los grande obstáculos de Menéame.
Sí, nuestra idea fue mantener siempre la independencia. No podíamos contratar una publicidad directa porque se vería muy mal. Por eso intentamos mantenernos al margen de comerciales y sólo teníamos publicidad de Ad Sense (anuncios administrados por Google que generan ingresos basándose en los clicks). El problema llegó en agosto de 2008, en ese momento se empezó a notar la crisis y el dinero que llegaba a través de ese sistema dejó de cubrir los gastos. Entonces contactamos con Social Media, la agencia que nos lleva ahora.
Se habla de cifras de beneficios del portal nada desdeñables, sin embargo usted cobra una cantidad mínima. ¿Por qué?
Ahora mismo los ingresos sólo cubren los gastos y los dos socios de Menéame tenemos un sueldo simbólico de 400 euros. ¿Por qué? Porque es una empresa pequeña, cuyo proyecto nos ilusionó y tenemos nuestro esfuerzo personal como inversión. Ya vendrán tiempos mejores.
¿Cuál es el futuro de su portal?
No tengo ni idea. Creo que será lo que la gente quiera. Empezó siendo un sitio de blogs, pero la comunidad hispana no era tan grande como esperábamos, así que la gente empezó a enviar noticias de actualidad. Queríamos algo más enfocado a los blogs técnicos y sobre tecnología, pero se demostró que España no es Silicon Valley y se enfocó por ahí. Por eso, Menéame tendrá el perfil que vaya creando la gente.
En varios portales le califican de ‘polemista’. ¿Por qué les critican tanto a usted y a su socio?
El que me critica suele ser porque ha sido “baneado” en Menéame después de haber usado múltiples clones para promocionarse. Antes contestaba pero ya no, porque es un patrón muy repetido. Lo que sí hago es criticar el por qué no explican ellos qué es lo que ha pasado y por qué hablan así. Gestionar una comunidad tan grande es un problema. Y más desde que la lista de votos negativos es pública. Por ejemplo, cuando el ataque de Israel a Gaza se hicieron listas de ‘mafias’ en las que acusaban de genocidas y asesinos a los que votaban en contra, por lo que hubo que “banear” a tres o cuatro personas. No lo puedo comprender, es sólo un sistema basado en los votos negativos y positivos que nada tienen que ver con la ideología. La gente pide transparencia, pero luego abusan de ella y acosan para que no haya votos negativos. Y esto es muy grave, ha habido incluso amenazas de muerte. En Menéame no queremos eso. No es lógico.
¿Qué espera de la nueva ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde?
Absolutamente nada. La ministra viene de un ‘lobby’ de artistas que han vivido muy bien con lo que la tecnología les proporcionaba, pero a los que ahora esa misma tecnología no les permite continuar con su nivel de vida. Hay que añadir que ese grupo del que ella viene, el cine, recibe mucho más dinero de subvenciones de lo que gana en taquilla. O sea, que lo pagamos nosotros con los impuestos, pero después vamos al cine y nos tratan de delincuentes diciendo que no hay que piratear.
Si eso es lo que es esta ministra, es bastante alarmante. Aparte hay que recordar que históricamente los artistas siempre han estado muy arrimados al poder económico.
A partir de septiembre, cada niño de Primaria tendrá un portátil en el colegio, ¿es partidario de la medida?
No creo que a un niño deban enseñarle a programar a los 5 ó 6 años pero sí a usar un ordenador, que se acostumbre a él y que no lo utilice sólo para jugar. Que un aula normal pase a estar informatizada me parece fantástico. Lo que es contradictorio es que un Ejecutivo que está en contra de internet le dé un ordenador a un alumno. De otro tipo de Gobierno lo entendería, pero de uno que ataca continuamente el reparto de conocimiento y de la red… Es algo que no se sostiene, es una incoherencia brutal.
En Francia han aprobado una ley mediante la que cortarán internet a los usuarios que realicen más de tres descargas ilegales. ¿Qué opinión le merece esta norma?
Es anticonstitucional. Están permitiendo que un proveedor escuche tus conversaciones, algo que tanto en España como en Francia está prohibido. Para que salga, habría que reformar la Constitución. Por un lado, que al aplicar la ley se vayan a encontrar con este problema es una alegría. Pero tampoco me extrañaría que tanto los políticos como los medios abrieran un debate social a favor de la reforma.
Hay quien afirma que el periodismo tradicional desaparecerá. ¿En manos de quién estará la información?
La sociedad necesita al periodista que va al Parlamento, que investiga, que habla con las empresas. Pero el problema es cómo ejercitar la profesión si no hay un modelo de negocio sostenible. Uno de los obstáculos es que el propio periodismo ha demonizado internet y que el patrón necesario plantea un pastel mucho menor, por lo que muchos de los que ejercían sin título tendrán que buscar otro trabajo y los periodistas tendrán que emplear menos recursos. Asimismo, el estado de la blogosfera hispana es muy pobre y, por eso, el periodismo es imprescindible. Cambiará radicalmente de expresión, pero no morirá.
Esta crisis del periodismo es un tema muy interesante de abordar, aunque haya grandes magnates de la comunicación que piden continuamente al Gobierno que intervenga y que logran embarrar el debate.
Es usted portavoz de la Free Software Foundation, ¿cuál es el objetivo de esta entidad?
Casi no ejerzo porque Menéame me lleva mucho tiempo pero mi labor es la de promover el desarrollo y uso del software libre, así como conseguir dinero para hacerlo. Me dedico a echar una mano difundiendo sus ventajas desde un punto de vista ético y filosófico.
En el año 2009, ¿qué le falta al software libre para llegar a las masas?
Yo lo plantería así: ¿qué le falta a las masas para llegar al software libre? Pues bien, respecto a los aspectos técnicos, ningún usuario necesita software que no sea libre. Pero nos hemos acostumbrado a aceptar. Nos han vendido las ventajas de Microsoft y de Windows, nos llenan de regalos y lo creemos. Si en su día hubiera habido colaboración entre las empresas y las administraciones, las dificultades técnicas no existirían. La situación actual se debe a la falta de interés.
























